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DeportesArgentina11 de Octubre

Primero hay que saber sufrir

El seleccionado argentino de fútbol se impuso por 3 a 0 a su similar de Uruguay. Antes de los goles de Messi, De Paul y Lautaro Martínez, el equipo nacional padeció la potencia de Luis Suarez que obligó al marplatense Emiliano Martínez a esforzarse, para sostener el arco invicto.

Si bien tuvo que saber sufrir de entrada, la Selección argentina alimentó este domingo su gran momento futbolístico al golear como local a Uruguay por 3 a 0 y descontar distancia con el líder Brasil, mientras dio otro paso para acercarse a la clasificación al Mundial de Qatar 2022.

Por la postergada quinta fecha, Uruguay pudo haber modificado el destino si concretaba alguna de las opciones que tuvo en los primeros 30 minutos, pero Argentina dio muestras de su contundencia con dos tantos en cinco minutos: primero se adelantó casi de carambola cuando Lionel Messi buscó la diagonal de Nico González, que sin tocar la pelota, terminó desorientando al arquero Fernando Muslera que solo vio como entraba mansita al arco.

Y enseguida, con el envión de la gente en las tribunas del estadio Monumental y después de otra recuperación en zona alta, Lautaro Martínez le erró a la volea, pero Rodrigo De Paul estuvo más rápido que todos para capitalizar la pelota suelta y poner el 2-0 con un toque sutil.

La ventaja le dio muchísimo más aplomo a los dirigidos por Lionel Scaloni, que ampliaron su invicto a 24 partidos, siendo la Selección que ostenta la mayor marca sin perder vigente en todo el mundo. Por eso no sorprendió que Lautaro Martínez anote el 3-0 definitivo, cuando todavía quedaban 30 minutos por jugar.

Argentina llegó a 22 puntos, seis menos que el líder Brasil (este domingo empató con Colombia en Barranquilla), y el jueves cerrará esta triple ventana frente a Perú en el "Monumental", mientras espera por la resolución de la FIFA sobre el inconcluso encuentro ante la "Verdeamarelha".

En los primeros 30 minutos, fue Uruguay el que se amoldó mejor a su plan de juego y contó con tres chances muy claras para abrir el marcador: Emiliano "Dibu" Martínez intervino en dos -la segunda espectacular a contrapierna ante Suárez- y el palo izquierdo devolvió un bombazo del "Pistolero" más tarde.

Tampoco es que Argentina jugaba mal, al contrario, mostró la paciencia necesaria para esperar el momento de romper las dos líneas defensivas bien cerradas que planteó Uruguay. Un derechazo de Lo Celso a la salida de un córner y un centro de De Paul que no llegó a desviar dentro del área Lautaro Martínez fueron los avisos de la Albiceleste.

Pero la más clara llegó sobre los 34 minutos, cuando en un furioso contragolpe con una habilitación de billar de De Paul, Lo Celso quedó cara a cara con Muslera, lo gambeteó y cuando quiso definir ante tres defensores en el borde del árco, reventó el travesaño y desperdició el 1-0.

También la tuvo Messi en su típica jugada de ir a buscar el centro atrás por bajo, al borde de la medialuna, para darle de primera y, con desvío mediante, generar el "Uh" en las tribunas por lo cerquita que pasó del palo derecho.

Y en la jugada siguiente llegó la recuperación de Paredes en mitad de cancha, el pase rápido para Messi porque es el momento que tiene campo para pensar y ejecutar, el globo a la diagonal de González que no llegó y la distracción de Muslera que no pudo detener el trayecto de la pelota rumbo al fondo de la red.

Uruguay sintió el impacto del 0-1, Argentina olió sangre y no perdonó en otra muestra de su concentración plena, cuando De Paul cerró con gol un gran primer tiempo para la Albiceleste.

La confianza es un arma de las más influyentes en el deporte colectivo y Argentina dio una muestra de eso desde que comenzó el complemento, para desactivar cualquier atisbo de reacción de los charrúas, pese a los cambios que buscó el "Maestro" Tabárez.

Por eso no extrañó que llegue el tercer tanto, cuando Messi junto siete camisetas celestes en el área y abrió a la derecha para De Paul, que lanzó un preciso centro bajo para que en el segundo palo la empuje Lautaro Martínez, sacándose la mufa justo cuando Scaloni iba a reemplazarlo por Joaquín Correa.

Esa jugada sentenció el partido -si es que todavía tenía opciones Uruguay- y sirvió para que la Selección argentina siga uniéndose con sus hinchas que festejan como un gol cada defensa, que se rompen las manos para aplaudir cada pared y que piden porque el Mundial se juegue ya, en vez de esperar hasta diciembre de 2022.

Scaloni escuchó el pedido de los hinchas y mandó a la cancha a Di María, que tuvo algunas chances para poder haber concretado el cuarto tanto albiceleste. Incluso también Messi. Pero sólo por Muslera Uruguay se fue con un resultado más corto del que mereció el segundo tiempo.

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