No será fácil la nueva etapa de la economía argentina. Las señales que se van dando son complejas. El flamante designado director del INDEC, Marco Lavagna, ya anticipó que la inflación del año próximo "será mayor a 40% por efecto arrastre", y dijo que "el dólar a 61 pesos ya quedó atrasado".


En este contexto, hoy en España la empresa de telecomunicaciones Telefónica, dueña de Movistar, anunció que escucha ofertas para desprenderse de sus activos en la Argentina.
La empresa es una de las principales dadoras de empleo en nuestro país, y una venta podría generar un fuerte cinbronazo en el mercado laboral como así también en el clima de negocios nacional.
Claro que la idea de Telefónica no es irse definitivamente de América Latina: aspiran a mantenerse firmes en Brasil, pero admiten que están receptivos a escuchar ofertas en mercados como México, Argentina, Chile, Perú o Ecuador, entre otros.

Tiene lógica
Los cuatro grandes mercados de la multinacional (España, Brasil, Alemania y Reino Unido) acaparan el 63% de los accesos y el 80% de los ingresos y ganancias, por lo que los diez países restantes aportan el 20% de las ventas del grupo.
De prosperar la operación en la Argentina, el Gobierno de Alberto Fernández deberá analizar cómo equilibrar la competencia en el mercado de telecomunicaciones.
El principal jugador telco en el país es Telecom, accionista de Cablevisión y Fibertel junto al Grupo Clarín, entre otros.
También talla fuerte en el mercado de telefonía celular la empresa Claro, del magnate mexicano Carlos Slim, uno de los hombres más ricos del mundo.
“Estoy hablando de una nueva Telefónica. Una Telefónica preparada para los próximos 100 años. Una Telefónica comprometida con hacer nuestro mundo más humano y más sostenible. Una Telefónica con el propósito de generar valor para todos sus grupos de interés y la sociedad a largo plazo, creando relaciones de confianza, con crecimiento y eficiencia”, afirmó José María Álvarez-Pallete, presidente ejecutivo de Telefónica.