Las exportaciones de este año terminarían en el orden de los u$s 65.000 millones, según una estimación en la que trabajan los técnicos de la consultora privada Ecolatina, organización profesional vinculada a Roberto Lavagna.


De esta manera, la macro economía argentina estaría dando otra buena noticia: el superavit comercial del año sería del orden de los u$s 14.000 millones, generando un buen elemento para las expectativas futuras.
Claro que no todo podía ser presentado como algo positivo, ni siquiera por los actores privados que, pese a no revestir en el Estado, tampoco son independientes. En este caso, relativizan el éxito de la cuenta corriente al exterior explicando que hubo una fuerte caída de las importaciones, de alrededor del 22%.
La pregunta es, ¿acaso no era lo que querían? Es decir, que no hubiera importaciones para que la industria nacional no tuviera competencia de ingreso de productos del exterior para evitar pérdida de empleos.
Hay que destacar que desde el año pasado, en particular después de la devaluación de abril y mientras muchos indicadores caían como el consumo interno, la inversión y el gasto público, con la balanza comercial pasó exactamente lo contrario: crecimiento sostenido mes tras mes, con mejora de las cantidades de ventas en porcentajes y un impacto superior en el saldo favorable.
En detrimento de los buenos niveles logrados por las exportaciones, en este caso las compras al exterior terminarían el año en unos u$s 51.000 millones, lo que justificaría una gran parte del saldo a favor de dólares.