El trato entre los argentinos y las tarjetas de crédito es de amor-odio. Un trabajo de la consultora D'Alessio Irol expresa que las tarjetas de crédito son "un elemento necesario pero no deseable". Siete de cada diez personas de la clase media reconoce estar endeudadas. La comparación de productos financieros se hace por la web y se cierra en persona. 

 

Para las personas, usar las tarjetas y endeudarse a través de ellas es necesario pero no es algo que desean hacer. Esta lectura llevó Nora D'Alessio, vicepresidenta de la consultora, al decimosexto congreso nacional de crédito, organizado por CMS.
Los argentinos y las tarjetas de crédito atraviesan una relación amor-odio, donde acuden a ellas para salir del paso pero resisten declararles amor eterno ya que entienden que se tratan de un mal necesario.

"68% de la clase media reconoce estar endeudada"

D'Alessio dijo en ese foro que hoy la gente "sabe que la situación está mal, pero a diferencia de otras crisis piensa que puede estar mejor, es optimista. La realidad me aprieta pero soy optimista" describió la ejecutiva de la compañía.
Otro elemento post inestabilidad económica de mayo refleja que las personas pretenden no usar créditos financieros: "la casa se mantiene como aspiración y refugio de valor" acotó, para explicar que la mayoría de la gente prefiere evitar la toma de créditos financieros.
Internet también está en el centro de la escena, ya que mientras la búsqueda y comparación de productos bancarios se hace por la web, a la hora de cerrar un acuerdo los individuos siguen sintiéndose más cómodos cuando el trato es personalizado, cara a cara.

Condicionantes
La inflación y el temor a la pérdida del empleo son los dos principales condicionantes para que las personas se animen a la toma de un crédito. Sin embargo, saben que aspiracionalmente el crédito es una manera de sentir que se puede seguir creciendo.
A pesar de ello, los datos son claros: 68% de la clase media reconoce estar endeudada, mientras que apenas 3 de cada 10 argentinos no lo están.
Desde otro lado del estudio, uno de los socios de Deloitte, Marcos Bazán, expresó que es necesario "ampliar el acceso de la población a los servicios financieros, para lograr un sistema más profundo y equitativo", y señaló que "falta mejorar los costos de fondeo, lograr una matriz diversificada de productos y servicios, recuperar los plazos y retornar a los precios de mercado".