Por Matías F. Frati
Los costos ocultos o desconocidos por la mayoría impactan directamente en la actividad económica. Muchos creen que la inflación, el precio del dólar o las ventas por Internet dañan pero no consideran cosas tan fundamentales como los precios de los alquileres, los costos laborales y el pago de impuestos que recaen sobre los que son dadores de trabajo genuinos.

 

Muchas veces transitamos por una zona de la ciudad y notamos renovación de rubros comerciales. En ocasiones, el comercio que estamos buscando no lo encontramos más. ¡Cerró! Y ahora, ¿qué hago? Suele suceder que la gente busca explicaciones simples a las cosas pero, en realidad, los hechos tienen razones bastante más complejas. "Es la economía, ¡Imbécil!" dijo alguna vez el ex presidente de los Estados Unidos, Bill Clinton. Y tenía razón.
En el centro de Mar del Plata se advierte un fuerte recambio de comercios. Por semanas, algunos locales quedan vacíos. Otros que eran demasiado grandes se remodelan y se achican. Los arquitectos pueden sacar hasta tres de uno que tenía varios metros de frente. La adaptabilidad está en el ADN de los argentinos. Las cosas van cambiando, las modalidades de consumo se modifican y ocurre que algunos rubros comerciales dejan de ser competitivos frente a nuevas herramientas de compra o simplemente modas, usos o costumbres.

Alquiler mata comercio

Pero también está en juego la cuestión inmobiliaria y el precio de los alquileres. ¿Es el alquiler un activo o un pasivo? En el caso de un comercio una parte de la biblioteca sirve para declararlo formalmente "activo" mientras que la otra parte mantendrá la idea de que todo alquiler es "pasivo". Y digo que en este tema hay división de criterios -en la idea pero no en la registración- porque si bien el local sirve para el desarrollo de la actividad comercial y sin ella no se podría ejecutar comercio alguno, también es verdad que genera todo tipo de gastos, desde mantenimiento hasta costos de funcionamiento. Convengamos entonces que, si evitamos calificarlo, se trata de una "mochila muy pesada para cualquier comercio".
La mochila sobre la espalda suele generar un daño a la columna vertebral cuando somos niños. Un alquiler caro a un comercio que recién se inicia es como una mochila cargada de libros de secundario en la espalda de un pequeño de primer grado.
Vayamos a los precios. En avenida Luro entre Independencia e Yrigoyen como por San Martín hasta Rivadavia, hay locales con cierto nivel de rotación. El precio de renovación del alquiler va desde 80.000 hasta 100.000 pesos mensuales. En la Peatonal San Martín hay locales de hasta $180.000. La pregunta es ¿cuánto hay que vender para sostener dicho local?

Costo laboral

El punto es que de la mano con el precio del local viene el costo laboral. Un negocio que trabaja de lunes a sábados de corrido, de 9 a 21 horas, con unos 45 metros cuadrados de salón de ventas y depósito, necesita por lo menos de 4 personas más el propietario para cubrir 3 posiciones laborales de 8 horas y media cada una, como marca el convenio de Comercio.
Actualmente, un empleado de comercio con 10 años de antigüedad se lleva de mano un salario de 20.000 pesos al mes. Pero ese mismo sueldo tiene un costo final de $36.000 sumándole las cargas sociales y patronales, seguro de riesgos de trabajo, entre otros. Ahora, el comercio necesita de $ 144.000 al mes además de los 80.000 (promedio) del alquiler.

El corazón del negocio

Dependiendo del rubro la rentabilidad puede ser del 30 hasta del 60 por ciento, según los márgenes de remarcación de la mercadería ofrecida. La ropa suele tener buenos niveles de remarcación pero no siempre es de alta rotación, por lo que el menor volumen achica la rentabilidad. Los alimentos tienen menos margen de remarcación pero alta rotación, lo que da mayor rentabilidad siempre que no sean perecederos o se vendan dentro de los tiempos.

Un alquiler caro a un comercio que recién se inicia

es como una mochila cargada de libros de secundario

en la espalda de un pequeño de primer grado. 

Entonces, tomando un margen de recupero primario del 40% promedio podríamos decir que por cada 100.000 pesos facturados el 60% es para reposición de mercadería y/o capital de trabajo. Si esto es así, con el 40% restante hay que empezar a pagar alquiler, salarios, servicios (luz y agua porque la mayoría no tiene gas), tasas de Seguridad e Higiene que en promedio suelen llevarse el 6,6% de las ventas ($ 6.600 cada cien mil vendidos) y de Servicios Urbanos ($ 2.000 en promedio) antes de que el propietario del comercio pueda sacar su salario.
Además se suman Ingresos Brutos donde la mayoría de las actividades pagan un 4,5% en promedio (otros $ 4.500 de los cien mil vendidos) más el Posnet que ya es obligatorio para ventas con tarjeta de débito pero que tiene un costo oculto en la línea telefónica comercial (otros $ 1.000 promedio de gasto) y la comisión de las tarjetas que es del 1,25% para las ventas con débito y 2,5% para las ventas con crédito.

Cerrando números

Hagamos la cuentita como el almacenero -sin ofender a nadie- lo hace en su taquito de papeles mientras anota lo que te va vendiendo. Tengamos en cuenta que los costos que vienen bimestrales aquí están expresados al valor promedio del mes. Para empezar a hablar de costos fijos hay que totalizar $229.200 que se componen de la siguiente manera:
• $ 80.000 de alquiler
• $ 144.000 de salarios
• $ 3.000 de luz
• $ 1.200 de agua
• $ 1.000 TSU
Pero en los costos variables tenemos que por cada 100.000 pesos de ventas hay que separar los primeros sesenta mil para reponer mercadería y/o capital de trabajo y con los otros $ 40.000 tenés que pagar $ 11.100 en:
• $ 6.600 de Seguridad e Higiene
• $ 4.500 de Ingresos Brutos
Más un gasto muy variable que es la venta con plástico, que se estima es la mitad de las ventas totales. Podríamos decir que hay que pagar un 2% en promedio sobre los cien mil pesos facturados, lo que suma a los gastos variables del mes.

Definitivamente, un problema

Entonces, si los gastos fijos son por 229.200 pesos y los variables alcanzan a $ 13.100 por cada cien mil pesos de ventas, quiere decir que de los $ 40.000 con los que no se repone capital de trabajo hay que pagar los variables, bajando el disponible de dinero a $ 26.900 para cubrir gastos, antes de que el dueño pueda llevarse un salario a su casa.
Esto implica que para sostener una estructura como la diseñada, necesitará vender 8,52 veces la cuota parte disponible de $ 26.900 que se extrae de cada cien mil pesos de ventas. Para ello deberá tener una facturación neta de $ 852.000 al mes solo cubriendo los costos.
Supongamos que el salario del propietario lo fijemos en $ 54.000 para no ahogar el negocio, y sin contar que para esta facturación ya va a estar fuera de los estándares del monotributo, por lo cual va a pagar Autónomos y va a pagar Impuesto a las Ganancias al final del año. Va a necesitar otras dos cuotas partes de 26.900 pesos por cada $ 100.000 por lo que las ventas exigibles al mes llegarán a $ 1.052.000.
Para completar el escenario y darle previsibilidad al negocio expresémoslo en moneda dura (dólar). Hoy esa facturación anual, a un cambio de u$s1/$26 debería ser de u$s 40.461,5 al mes. El equivalente a la compra de un departamento de 4 ambientes cada 3 meses.

¿Entonces?

La pregunta es, ¿qué comercio, dando cumplimiento a todas las responsabilidades vigentes, obtiene un volumen de venta semejante al actual? Entonces veamos por donde se puede mejorar:
1. Alquileres. Los precios de los alquileres son demasiado altos para un "pasivo" o "mochila" como definimos anteriormente. Los propietarios deben ajustar sus pretensiones a la situación actual y cambiar la matriz de su negocio. Es preferible un local alquilado de manera permanente a un local que sufre rotación porque el inquilino no puede sostener los valores fijados.
Siempre que pasa eso suele quedar deuda pendiente o, en muchos casos, atrasos en los mantenimientos del inmueble que obligan al locador a inyectar una suma de dinero extra antes de volver a alquilar. Además se pierde tiempo en las reparaciones y todo eso es dinero que no ingresa.
Por otro lado, hay que sincerar el mercado de alquileres comerciales. Está generalizado que reciben una renta pasiva alta y alquilan en negro o subfacturando para pagar menos impuestos al fisco. El Estado debería ser más exigente y vigilar más a las inmobiliarias y/o a los particulares que firman por la mitad para pagar menos IVA.

Las ventas exigibles al mes llegan a $ 1.052.000, en dólar

a un cambio $26 es u$s 40.461,5 al mes, el equivalente a la compra

de un departamento de 4 ambientes cada 3 meses.

2. Cargas Sociales. Las cargas sociales y el costo laboral puede ser menos elevado. En eso el Estado puede hacer más eficiente su estructura y promover su aporte reduciendo costos. De hecho, la actual gestión de CAMBIEMOS que encabeza el Presidente Mauricio Macri está trabajando para reducir la presión tributaria promedio que recae sobre los contribuyentes.
En muchas oportunidades se han lanzado planes para que se contrate personal con un subsidio del Estado durante el primer año de vigencia y una disminución en el subsidio en el segundo, favoreciendo el entrenamiento en el puesto y la consolidación de la relación empleado/empleador en el tiempo.
Esto serviría, además, para incentivar el blanqueo laboral ya que muchos de los comercios del centro trabajan con personal en negro o con media jornada registrada para evitar esos altos costos que no pueden soportar. Puede ser una herramienta valiosa para empezar a sanear es brecha del 35% que por décadas arrastra la Argentina y es el trabajo en negro.
3. Tasas y servicios. El municipio es un actor decisivo y también puede generar condiciones para el desarrollo local. Una de ellas es reducir el costo de las tasas, tanto en Seguridad e Higiene como en Servicios Urbanos. ¿Por qué no pensar que se pueda bajar en un 50% esos gravámenes a cambio de que con el valor que el comerciante no aporte lo reinvierta en programas de capacitación para su personal -por ejemplo en mejorar la recepción al turista- o en aggiornamiento de las fachadas y veredas de la propiedad?
En la actualidad es necesario purificar el sistema y brindar oportunidades para no desalentar al dador de empleo, que no es otro que el privado o particular. Fomentar el trabajo registrado y devolverle al emprendedor las ganas de invertir, innovar y generar condiciones de competitividad para el desarrollo de una actividad comercial y empresarial digna y altamente responsable.

(*) Matías F. Frati es Periodista Especializado en Empresas y Economía - Director de www.adnempresario.com