Hoy el país amanece con una nueva operación de prensa. Alberto Fernández presidente, Cristina Fernández de Kirchner vicepresidenta. Una remake de “Cámpora al Gobierno, Perón al poder”.

No se puede estar mirando para atrás todo el tiempo. Y mucho menos, que la planificación a futuro sea la vuelta al pasado de manera constante. No se avanza de esa manera. No se crece así. Quieren que la Argentina sea como Benjamin Button. Para quienes no saben la historia, se trata de un personaje literario que en lugar de crecer cronológicamente iba para atrás en el tiempo, hasta que se transformaba en una criatura de corta edad.

La propuesta, que puede ser real o no, con el solo hecho de ser lanzada a la opinión pública genera malestar social y mucha preocupación desde afuera del país hacia adentro.

  • Se advierte, entre los argentinos memoriosos, una sensación de urticaria cuando recuerdan que la fórmula “Cámpora en el Gobierno, Perón en el poder” fue la antesala de la década más sangrienta de la historia nacional. Y sienten que este puede ser el inicio de la "parte dos" de aquellos años de noche y tinieblas que vivió nuestro país.
  • Desde afuera, ¿qué inversión posible puede venir? El riesgo es que los que tengan inversiones se vayan despavoridos. Repasemos lo sucedido entre 2011 y 2015, solamente: las empresas extranjeras no podían girar dividendos a las casas matrices. Sus directivos eran perseguidos por el hecho de ser sospechados de imperialistas. Había restricciones para la compra de dólares con la aplicación del cepo cambiario. Los argentinos que viajaron al exterior pagaron un sobreprecio –por ley- del 35% vía Impuesto a las Ganancias. Los que trabajando generan riquezas dentro del país soportaron la carga tributaria más impresionante de la región. Hubo un componente lapidario llamado inflación, que se decía descaradamente que era del 0,8% mensual cuando todo el mundo sabía que los precios aumentaban y no se podía medir porque el INDEC había sido desarticulado. Para exportar había que pagar retenciones. Para importar había que mentir diciendo que se exportaba, y armar alianzas raras con exportadores para sostener las DJAI y la balanza comercial supuestamente equilibrada.

La Argentina que proponen los sectores políticos del kirchnerismo como Unidad Ciudadana y sus aliados izquierdistas o peronistas enrolados en el sello del PJ Nacional que esta semana recibió a la ex presidenta dando un mensaje claro a la Justicia en las vísperas del juicio por la obra pública que inicia el martes, tiene al menos tres caras visiblemente tristes: la de los años que terminó con el más desolador panorama de desintegración social a través del derramamiento de sangre argentina durante los años setenta; la de la década kirchnerista descripta más arriba; y el reflejo en el espejo con la devolución imberbe de Benjamin Button.

El tema es que si gana esa propuesta, van a quedar cada vez menos personas con ganas de asistir al banquete.