Así lo describe un artículo de Jorge A. Day, del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL). El trabajo destaca que "de 17 productos relevados, 12 incrementaron las exportaciones en volumen en enero-setiembre de este año.  

 

El Informe de Coyuntura del IERAL refleja que las variaciones más significativas se anotan en porotos (142% interanual), vino a granel (119%), leche (80%), carne (72%), ciruela (58%), manzanas y aceites de limón (24%), limón (12%) y peras (11%).
También resalta que "el caso del petróleo ha sido el más impactante, con un aumento (en dólares) de 312% en las ventas al exterior".
Jorge Day, en su artículo, explica que "la reacción exportadora ha sido rápida, en algunos casos por mejores cosechas, en otros, por un cambio de mix de la facturación, derivando más productos al mercado externo, y también por el sacrificio de stocks".
Sin embargo, el articulista también explica que "salvo en Neuquén, el impacto sobre el empleo privado no es significativo. Hay que tener en cuenta, de todos modos, que la sequía y la minería han retraído las exportaciones sectoriales en forma significativa este año".
"Al hablar de economías regionales -continúa Day-, usualmente nos referimos a actividades vinculadas con recursos naturales, como el agro, la ganadería y la agroindustria. Y pensando en la Patagonia y en provincias mineras, también deberíamos incluir las actividades extractivas (petróleo y recursos minerales)".
En general, con algunas importantes excepciones, como soja y sus derivados, las ventas externas de productos regionales han tenido una mejora en lo que va de este año. Sin embargo, no terminan de influir sobre sus economías, debido al bajo peso de las exportaciones.

Desempeño exportador al tercer trimestre de 2018

En los primeros nueve meses del año, las exportaciones totales se han incrementado un 3% inter-anual. Desagregando, dentro de los productos primarios (agropecuario y minería), se observa la fuerte caída en oleaginosas (soja) y en cobre, pero el resto del rubro ha presentado un incremento en la mayoría de sus productos.
Algo similar con la agroindustria, con mal desempeño en aceites (que incluye el de soja), y con mejor performance en la mayoría de los otros productos. También hay un fuerte aumento en las ventas de petróleo crudo. Resumiendo, salvo por soja y algún otro producto, hay indicadores positivos en materias de venta externas en las economías regionales.

Un interrogante es si estas mayores ventas se dieron por cantidad o por precio. Considerando sólo productos regionales representativos (excluyendo soja y sus derivados), se puede comentar que, en general, ha predominado un aumento en las cantidades exportadas.
Como un apartado, sorprende la caída en azúcar, explicado a que esas cifras están más vinculadas con la zafra anterior (todavía no termina la actual), que había sido menor. También llama la atención los menores volúmenes exportados de vinos fraccionados, cuando ha habido mayor cosecha de uvas en los dos últimos años. Es posible que en este caso prontamente se observe una recuperación.
Además del aumento en cantidad, también se observa una correlación negativa (aunque no perfecta) entre cantidades y precios: aquellos que más incrementaron las cantidades fueron los que redujeron más sus precios.
¿Cómo lograron reducir esos precios? Una opción es que hayan tenido mayor producción primaria, contando así con más materia prima, y por lo tanto caen sus precios, por ejemplo, frutas (ciruelas); obviamente no ha sido una buena noticia para esos productores primarios, que han recibido menores precios.
También se puede reducir precios si hay una disminución en los costos en dólares, como consecuencia de la fuerte devaluación. Esto debiera notarse especialmente en actividades con altos costos laborales (frutas, uvas, hortalizas), que debieran haber disminuido en dólares últimamente.
Una nueva pregunta es cómo lograron aumentar las cantidades exportadas en un período corto. Hay tres opciones. La primera es que hubo aumento en producción, por ejemplo, por una buena cosecha (ciruela).
La segunda alternativa es a través de un cambio en el mix de ventas, aumentando las destinadas al mercado externo, y reduciendo al interno. Esta estrategia es razonable debido al menor consumo, ante el menor poder de compra de la población luego de la fuerte devaluación. Por ejemplo, en vinos, principalmente en los genéricos (aunque no en varietales, con menores cantidades vendidas en ambos mercados). Otro caso es el del petróleo crudo, con mayor producción y exportación, y con reducción en consumo (menores volúmenes procesados en refinerías) e importaciones.
Para exportar más, una tercera opción es vía reducción en los stocks. Consideremos el caso de la carne, con exportaciones que se han incrementado notoriamente, y un consumo que se ha mantenido bastante estable. En parte, ha habido una mayor producción, pero también es posible que haya salido a reducir stocks. Como una consecuencia de esa mayor oferta, hasta hace poco el precio de la carne se venía rezagando con respecto a la inflación.

Impacto exportador sobre las economías provinciales

Estando en un proceso recesivo, un salvavidas para estas economías resulta es el mercado externo, con un dólar atractivo. En este sentido, las provincias mejor posicionadas debieran ser aquellas en las que las exportaciones pesan más en sus economías y las que han tenido un mejor desempeño exportador durante este año.
Que un país como Argentina sea relativamente cerrado al mundo implica que la mayoría de sus regiones también lo sean. En general, la mayoría tiene un ratio exportaciones / PBG inferior al 10%. Eso implica que ante una devaluación, la caída de su mercado interno le impacta más que una recuperación en el externo.
Las excepciones regionales a esas economías cerradas son dos provincias grandes (Córdoba y Santa Fe, con agro e industria que pesan fuertemente), dos petroleras (Chubut y Santa Cruz) y una minera (San Juan). Las dos primeras se vieron afectadas por los problemas de la menor cosecha de soja y trigo, y San Juan por el cobre. En cambio, las petroleras parecieran mejor posicionadas, al haber un aumento en las ventas externas de petróleo.
¿Mejoraron su situación? Lamentablemente, no ha sido así. En ambas jurisdicciones patagónicas, han tenido malos indicadores en empleo privado. En la misma Santa Cruz, la extracción petrolera había caída notoriamente durante el año pasado y todavía no repunta. Además, continúa con problemas en sus finanzas gubernamentales.
En cambio, Neuquén ha presentado mejores indicadores de actividad. Aunque exporte poco, es la región donde es más notorio el impulso petrolero.
Para el futuro inmediato, un punto relevante es la dinámica del dólar. La preocupación es si vuelve a rezagarse con respecto a la inflación, lo cual le quitaría ese impulso exportador. A favor está un mejor pronóstico exportador, especialmente por el lado de los cultivos que se había visto afectados negativamente en este año (soja).
Para el mediano plazo, la clave es cómo lograr que las regiones pasen a ser más exportadoras, de manera que puedan ampliar sus mercados. Pensando en las regiones más alejadas, de las varias tareas a realizar, hay dos que son muy relevantes: la reducción de los costos de logística y de los costos impositivos. En este último punto, se refuerza la necesidad de que los gobiernos nacional y provinciales sean cada vez más moderados en sus finanzas.