En el marco del programa Pequeños Productores y bajo la iniciativa “De productor a empresario”, productores de Mendoza y San Juan adquirieron equipos de trabajo vitivinícola. Con este plan se busca ganar eficiencia y mejorar las condiciones de los trabajadores en la viña.

 

Alentados por incorporar tecnología y modernización al trabajo de los pequeños productores de Mendoza y San Juan, recientemente se adquirieron 6 equipos de poda conformados por una tijera y un serrucho eléctrico.

Esta acción, enmarcada en el programa Pequeños Productores y dentro de la iniciativa “De productor a empresario”, busca aumentar la eficiencia del trabajo de poda en un 30 o 40 por ciento y a la vez mejorar las condiciones de los trabajadores de viña. Así también tiene como objetivo fortalecer las empresas de servicios existentes y las nuevas.

A través de un contrato de comodato, los productores adquieren sus herramientas y a partir de ahí establecen un contacto fluido con los técnicos del proyecto quienes los capacitan –técnica y administrativamente- para luego monitorear la evolución de las empresas. Los comodatarios tendrán un plazo de un año y medio para la conformación de su negocio y de la adquisición de personería jurídica.

“De productor a empresario”, busca aumentar la eficiencia del trabajo de poda en un 30 o 40 por ciento y a la vez mejorar las condiciones de los trabajadores de viña.

Para el sanjuanino José Molina, presidente de la Cámara de Productores Vitícolas de San Juan y director de COVIAR, esta iniciativa representa un acierto más del área que atiende a los pequeños productores dentro del Plan Estratégico Vitivinícola (PEVI), ya que estas herramientas generan una mayor productividad y rendimiento superior especialmente en viñateros entre los 55 y 60 años. Además, para acceder a ellas, el Gobierno de San Juan tiene a disposición líneas de financiamiento con créditos blandos y a largo plazo. “La productividad en las pequeñas propiedades será tremenda, esto va a mejorar la relación del hombre con la superficie cultivada ya que las estadísticas de las empresas que venden estas tijeras calculan que una persona en 8 horas de trabajo realiza 20.000 cortes por día”, sostiene Molina.

Por su parte, Daniel Massi (Ingeniero Agrónomo de FECOVITA) opina que se trata de una excelente iniciativa que impulsa cambios tecnológicos que, aunque pequeños, tiene gran impacto en las costumbres de los productores capacitados en jornadas de modernización o en la práctica directa en la viña. La adquisición de estas herramientas genera un impacto positivo en los productores (mujeres y hombres) quienes aprender cómo usar la tijera y el serrucho logrando mayores rendimientos, menor cansancio y la posibilidad de incorporar la tecnología. “Es bueno pensar que podemos tecnificarnos en un modo asociativo, es decir lo que uno no logra hacer en forma individual -sea por razones económicas, porque no tuvo la información, no se animó- que se pueda conseguir de manera asociativa, de unidad de servicio. Esto me parece muy positivo porque funciona como disparador para otras acciones de modernización tanto sean mecanizables o de proceso que la gente se anima a probarlas porque ve que hay cosas nuevas y lo nuevo hace bien” concluye Massi.

Los primeros equipos fueron entregados, el pasado 2 de agosto, en Mendoza, a jóvenes integrados y no integrados al sistema cooperativo. En San Juan los productores nucleados en la Cámara de Productores Vitícolas de San Juan fueron los beneficiarios de estas nuevas herramientas.

Desde la Asociación ad Hoc de Pequeños Productores de COVIAR, continúan las gestiones con proveedores para realizar compras de más equipamiento.