Por Matías Frati
Como si se tratara de un operativo "de pinza" en su contra, el Gobierno soporta los ataques constantes de sectores de la sociedad y políticos que buscan su debilitamiento. Algunos al grito de pedirle la renuncia al Presidente. Pecan de antidemocráticos, antirrepublicanos, soberbios e intolerantes. 

 

La resistencia del justicialismo (Frente Para la Victoria, Unidad Ciudadana, Partido Justicialista) y sus aliados de una izquierda reaccionaria que permanentemente es funcional a los más oscuros pensamientos de aquellos que desprecian el sistema democrático de gobierno y creen que solamente con ellos en el poder se puede existir, aparece por estos días como la moneda de cambio de quien sabe que cosa escondida detrás. O tal vez se intuye.
El descomunal aumento del dólares los días miércoles 29 y jueves 30 de agosto que llevó el precio de la divisa de $ 30 a $ 40 (en rangos) y el sospechoso incremento de los combustibles de Shell, recordemos que Juan José Aranguren fue CEO de la empresa y Ministro de Energía de Macri hasta hace algunos pocos meses, le sumaron incertidumbre a una semana frenéticamente argentina.

Las tomas de facultades y universidades, funcionales a la desestabilización impulsada por el peronismo

A estos condimentos -y muchos más- se le suma la activación social del peronismo y sus aliados izquierdofrénicos. Como siempre poniendo como carne de cañón a los jóvenes. Esta vez, mediante las tomas de facultades y universidades, funcionales a la desestabilización impulsada por el peronismo. Idéntico a las movilizaciones de los sectores populares que exponen a mujeres y niños en las primeras filas de las marchas de protesta. Con la misma cobardía de clavar el puñal por la espalda y huir.
Si alguno piensa que este criterio trotskista de "cuanto peor, mejor" le es favorable a los ideales de la Nación, tremenda confusión sufre. A menos que en sus espurios intereses de desestabilización y de operación "de pinzas" intente imponer un sistema que le permita cumplir sus propósitos. A esos, los argentinos debemos advertirles que el interés de la Nación está por encima de los intereses individuales. Que si no hay República y respeto por el sistema democrático, no hay futuro para nadie.

Desde la vuelta de la democracia hasta la fecha (los peronistas) derrocaron, con el mercado de su lado, a Raúl Alfonsín en 1989 y a Fernando De la Rúa en 2001.

Es mentira que no se pueda gobernar la Argentina sin el peronismo. Lo que si es verdad es que el peronismo no sabe de respeto por las instituciones, por las investiduras, y sobre todo, por cumplir los mandatos del pueblo. Muestra al canto, desde la vuelta de la democracia hasta la fecha derrocaron, con el mercado de su lado, a Raúl Alfonsín en 1989 y a Fernando De la Rúa en 2001. Y lo intentan ahora en esa fantasía in eternum que los lleva a pensar que del poder se debe apropiar quien ejerce la primera magistratura.
No se descubre absolutamente nada si se dice que se atraviesan tiempos complejos. Difíciles. El de mayor dificultad en la era Macri. Lo que sí es real es que a los defectos que el Gobierno tenga no se los mejoran con maniobras desestabilizadoras sino con responsabilidad y profundización de la colaboración en posibles soluciones y el diálogo político de altura. Como lo entendió -simplemente- la gente con la abrumadora movilización de millones de argentinos, en todas las calles del país, el 21 de agosto cuando respaldó al Presidente Mauricio Macri y a la Justicia en el desarrollo de la investigación por la corrupción icónica más significativa en la vida de nuestra Nación. Y si no, que "Dios y la Patria -algún día- se los demande".

 

Matías Frati - Periodista Especializado en Empresas y temas económicos

Director de ADNempresario