Alcanzar los 50.000 clientes antes de fin de año es la meta que se puso el primer banco digital del país, Wilobank, a menos de 45 días de su lanzamiento al mercado.
La apuesta de Eduardo Eurnekian, líder de Corporación América, y de su dream team, incluye a dos viejos lobos del segmento bancario tradicional: Guillermo Francos y Juan Carlos Ozcoidi, ex Banco Provincia.
La estrategia de los primeros días del flamante banco dejó en off-side a la banca tradicional: ofrecer 20% sobre los depósitos a la vista. En otras palabras, "pagan por confiar".
La estrategia parece haber dado sus frutos. En estas primeras seis semanas se hicieron de 11.000 clientes que, reconocen, utilizan la cuenta en Wilobank mitad como complemento de su cuenta bancaria tradicional, mitad como única opción.

Ofrecen 20% sobre los depósitos a la vista. En otras palabras, "pagan por confiar". 

"La captación de clientes se dio, principalmente, por la tasa del 20% sobre los depósitos en caja de ahorro -reconoce Ozcoidi, director ejecutivo del banco y segunda autoridad detrás de Francos- que era, más o menos, lo que esperábamos. Un 50% ya está bancarizado y lo aprovecha: moviliza sus depósitos porque hacer esa transacción no le cuesta nada y no hay costos sobre mantenimientos de cuenta".
Ozcoidi admite que la oferta -única en el mercado local pero que tiene antecedentes en otros bancos "low cost" europeos- tiene que ver con la estrategia agresiva de expansión de la compañía pero que, espera, sea imitada por otros players de la competencia.
"Como mínimo espero que otras áreas comerciales de bancos estén analizándolo. A veces el segmento peca de soberbia y creo que hoy los bancos digitales venimos a competir y complementar; no puede ser que no exista una oferta así en el mercado".

Una cuestión de fe

El timing es todo y ser el primer banco digital del país era un objetivo autoimpuesto (en septiembre, se estima, les crecerá competencia de la mano de otro histórico del segmento bancario: Juan Brouchou, que abrirá Brubank para "friends and family").
Sin embargo, considerarse un banco "low cost" en un contexto de tasas altas podría ser osado. "Estamos en un contexto de tasas un poco más altas de las que hubiésemos deseado antes de lanzarnos", señala. "Por eso, decir que somos una 'low-cost' en esta coyuntura es difícil".
Guillermo Francos, presidente del banco, recoge el guante. "Somos 'low-cost' porque tenemos costos de funcionamiento bajos y eso nos permite ofrecer productos más baratos que la competencia. Por ejemplo, no cobramos comisión o, en un préstamo, cobramos a 12 meses una tasa de 39%. Es 'low-cost' porque es menos que un banco tradicional".
Apuesta a que el lanzamiento de una tarjeta orientada a los segmentos que no tienen, hoy, acceso a crédito, amplíen la base de usuarios para llegar a 50.000 a fin de año. Por eso, dicen Ozcoidi y Francos, no importa del todo que el crédito esté planchado en el país a causa de las altas tasas.

En un préstamo a 12 meses la tasa de interés es de 39%. Es 'low-cost' porque es menos que un banco tradicional. 

"El foco está en que el público nos conozca, que sea cliente, y que si tiene un excedente lo traiga al banco. No estamos en un momento de expansión del crédito, es cierto, y afecta. Pero no tenemos la vista puesta en la coyuntura: el objetivo es ese, captar clientes, no si la gente es conservadora a la hora de tomar créditos. Todo el segmento está esperando mayor estabilidad para que vuelvan proyectos más ambiciosos", dice Ozcoidi.
Francos puntualiza: "Al momento actual, es una pérdida operativa, como suele suceder con las startups. Pero tenemos fondos para prestar y no nos preocupa ir a pérdida".
Por ahora, el banco -por el que Eurnekian desembolsó, a la fecha, US$ 23 millones-, tiene $30 millones en depósitos.

 

Fuente: Infotechnology