Jornada rara la del lunes 6 de agosto en el centro de Mar del Plata. Diferentes movimientos sociales cortaron calles por reclamos nunca explicitados de manera concreta y de cara a la sociedad. Si se le pregunta al vecino a que se deben las movilizaciones no conoce el motivo. Ergo, nunca han sido bien explicitado.

 

Pero, lo que muchos suponen es que se trata de pedidos de trabajo y mejores condiciones para las personas con vulnerabilidad social. La misma vulnerabilidad que generaron las políticas expansionistas de agregados monetarios de la década de gobiernos kirchneristas, que provocaron inflaciones nunca trasparentadas, desequilibrios en las cuentas públicas, mediciones de pobreza amañadas con datos poco veraces y un descrédito abrumador sobre cualquier indicador emitido por un ente oficial. Todo eso, en la actualidad no puede replegarse sin la desagradable realidad de generar un costo social con consecuencias en el camino.
Las puertas de centros comerciales muy reconocidos fueron el eje de una puesta en escena de grupos -todos enrolados desde lo político con sectores izquierdistas del pensamiento y peronistas en el pragmatismo de la acción- como Confederación de Trabajadores de la Economía Social, Movimiento Barrios de Pie, Mujeres Peronistas de Evita, entre otros, que eligieron la sucursal de Carrefour de Catamarca y Moreno; el Shopping Los Gallegos de La Rioja y Belgrano; la sucursal de Disco de Moreno y San Luis, para mantener intransitable esas arterias, con acampes en la mitad de la calle y una organización de corte prolijamente diseñada a 100 metros antes y después de cada epicentro.
La idea, parece, fue hacer ruido e interrumpir el normal desenvolvimiento de la ciudad, a plena mañana del lunes. Con todo lo que ello significa. Y como si fuera poco, lo consiguieron.

¿Alguien se preguntó qué pasaría si los que tienen que pagar esos impuestos, hartos por hacerlo para que sus recursos se diluyan en acciones que no alcanzan a satisfacer las necesidades del Estado para garantizar los servicios, dijeran "no pago más"?

Sin embargo, lo que no todos se animan a plantear es que hay detrás de cada reclamo como el anterior. Porque no se entiende a quien se le peticiona (nunca se muestra una hoja de papel con un pedido formal y firmado, lo cual sería algo más serio), tampoco cual es la intencionalidad de fondo y, por sobre todo, no queda demasiado claro quienes deberían dar respuestas a las demandas de los sectores que se movilizan ya que muchos de los pedidos se hacen en términos de políticas de estado nacionales pero se le reclama a la Municipalidad o a los supermercados, como ahora.
¿Hay pobres en Mar del Plata? Por supuesto. Pero también hay gente -y mucha- que todos los días se levanta para cumplir con sus tareas cotidianas. Con ir a trabajar. Ir a estudiar. Quizás hasta realizar alguna acción solidaria por el bien del otro y sin cobrar nada a cambio.
En esa gente común, de a pie y silenciosa, nunca se piensa cuando se realiza una acción intempestiva como la anterior. Y lo que menos se registra, pero es muy necesario expresarlo, es que es por los aportes en impuestos de esos "silenciosos (casi sumisos)" que antes se describía -como los que van a trabajar cada mañana- que el sistema funciona, posibilitando que el Estado pueda hacerse cargo de la Educación, la Salud, la Seguridad, el servicio de Justicia y también de la Asistencia Social para contribuir a paliar la situación de vulnerabilidad por la que atraviesan muchas personas.
Por eso, es necesario cambiar el método. ¿Alguien se preguntó, alguna vez, qué pasaría si los que tienen que pagar esos impuestos, hartos por hacerlo para que sus recursos se diluyan en acciones que no alcanzan a satisfacer las necesidades del Estado para garantizar la prestación de los servicios, algún día dijeran "no pago más"?
Uno de los problemas de la sociedad argentina es no llegar a comprender el rol que cada uno de sus miembros ocupa en ese colectivo imaginario llamado "Sociedad". Hemos pasado, en una década y media, de aquella famosa frase de Eduardo Duhalde de "la Argentina está condenada al éxito" a no poder ver con claridad que si no se resuelven los problemas macro-estructurales y si cada sector no cede algo en pos del bien general, vamos a terminar como dijo esta semana el Gobernador de Santa Fe, Miguel Lifschitz, siendo "un país sin futuro" por no resolver la grieta que existe en nuestra sociedad.
Da para pensar. Pero, sobre todo, para observar donde está cada uno en ese colectivo imaginario llamado "Sociedad" y cuáles son los roles que se deben priorizar, desde lo individual, como aporte a lo colectivo.