Desoyendo la recomendación del Presidente de la Nación, Mauricio Macri, acerca de que los estados provinciales y municipales hicieran todos los esfuerzos para evitar aumentos de tarifas en lo que va de este año, Obras Sanitarias incrementará sus tarifas en un 37 por ciento.
Ayer, el Concejo Deliberante tuvo que votar el expediente enviado por la empresa -una sociedad de estado donde el Ejecutivo designa a sus autoridades y el Concejo hace las veces de accionista en representación de los marplatenses- porque ésta no aceptó la recomendación de Macri ni de la gobernadora María Eugenia Vidal, ni imitó lo sucedido en Buenos Aires donde se suspendieron los aumentos en las tarifas del subte. Nada de eso ocurrió, por lo que el aumento será aplicado a partir de las próximas facturas y a las pasadas, a las que se les cobrará la retroactividad desde enero en adelante.
Más allá de los debates políticos y de las posibilidades de la empresa de prestar el servicio aun sin aumento, hay algo muy importante que destacar: el principal costo que tiene OSSE es el consumo de energía eléctrica para la propulsión del agua desde las napas a los pozos. Y ese costo no será afectado durante 2019 porque en la provincia, Vidal logró que EDEA no aumentara las tarifas. Ergo, la justificación de la empresa basada en el temor a desfinanciarse frente a una erogación mayor de energía y no poder afrontarla sin el aumento tarifario es una falacia.
En la siguiente factura, cuando los marplatenses reciban lo que deben pagar por el servicio, notarán un fuerte aumento. Si por caso una propiedad promedio hoy paga $ 1.200 saltará a pagar casi $ 1.650. Por lo mismo que recibía antes, configurándose casi, casi, un impuesto más que una tasa por prestación del servicio.